Improvisación • Revista de Artes Escénicas y Cultura - Industrias Creativas: Adaptación en la Era Digital

Samuel Ayala Lozano, nació en 1979, en Monterrey, su actual lugar de residencia, es un artista visual con múltiples proyectos en su haber. Obtuvo el Premio de Adquisición, de la IV Bienal de la Plástica Joven, efectuada en la Casa de la Cultura de Nuevo León en el 2004. Actualmente forma parte de Pay de Menta Colectivo. Contacto: samayalost@hotmail.com web: http://paydementa.jimdo.com/

Nostalgia y Artificialidad

Nuestro cerebro ha hecho un largo recorrido evolutivo desde aquellos primeros tetrápodos que deambulaban los antiguos bosques del devónico tardío. Constantemente pensamos en nuestra mente como una entidad que nos define como humanos, sin embargo nuestro cerebro sepulta nuestro propio pasado evolutivo. Cerebro reptiliano, cerebro sinápsido, cerebro terápsido, cerebro marsupial, cerebro protoprimate, cerebro homínido. Es difícil hacer una clara división entre lo salvaje y lo humano. En 200,000 años de existencia, el Homo Sapiens ha tenido cambios fisiológicos casi nulos, sin embargo ha hecho notables cambios en su entorno, en su ambiente, en su hábitat. El ser humano crea símbolos, cose su ropa y construye ciudades para suplantar su entorno. Nos hemos extendido a lo largo del planeta y desplazado un gran número de hábitats. Nuestras comunidades inicialmente de pocos individuos con el tiempo se civilizan y cubren extensiones de kilómetros de entornos urbanos. De ahí que la artificialidad y la conciencia del hombre por la misma es la que lo define y separa de los animales. “El verdadero hombre salvaje sólo aparece allí donde la civilización ordena artificialmente a la naturaleza”, Roger Bartra. El hombre salvaje aparece donde el suelo es suplantado por asfalto, donde las montañas se vuelven rascacielos y departamentos, donde Bruce Willis explora un indómito paisaje neoyorquino (12 Monkeys), donde Will Smith caza ciervos por Wall Street juntó a su perro pastor alemán (I am legend), si precisamente ahí donde la rutina nos abruma, donde constantemente y sin parar realizamos cambios de bienes y servicios, donde nuestros autos recorren los caminos que alguna vez fueron las estepas de antiguas manadas de ungulados, donde la noche es iluminada artificialmente y el cielo es surcado por satélites artificiales, si precisamente donde nuestros sueños se materializan en una cultura hipermasiva de consumo, donde lo consumido se convierte en basura, y la basura se acumula para formar depósitos, los mismos depósitos en los que hurga WALL•E. Residuo orgánico, residuo inorgánico, residuo radioactivo, residuo domiciliario, residuo industrial, residuo comercial, residuo urbano, basura tecnológica, estratos artificiales ordenados por inteligencia artificial. WALL•E en un intento de entenderse a sí mismo y al mundo que lo rodea, queda abrumado y a la vez fascinado con los objetos que encuentra, e inicia toda una metodología arqueológica, extrayendo, analizando y catalogando meticulosamente cada objeto. Trata de entender los objetos de una época anterior a él, de la misma forma que Howard Carter lo hizo al descubrir la tumba del rey Tutankamón o Cuvier al reconstruir los esqueletos completos de animales fósiles. “¿No es Cuvier el poeta más grande de nuestro siglo? Nuestro inmortal naturalista ha reconstruido mundos con huesos descarnados. Toma un trozo de yeso y nos dice: ¡Ved! y la piedra se convierte en animales y surge otro mundo extraño ante nuestros maravillados ojos", Balzac. Pero también en su condición de acumulador compulsivo, WALL•E nos deja entrever su estado psicológico y su inminente miedo al abandono y la soledad. Soledad que termina al encontrar a EVE (EVA). EVA del hebreo
חַוָּה, ḥavvâ, "vivir", "vida", "uno viviendo" o "fuente de vida". EVA es la feminidad representada mecatronicamente, es fecundidad, es huevo, es ovulo, es una entidad protectora, es matriz, es madre, es madre tierra, es belleza, es perla, es pureza y eros fusionados en una entidad artificial, es Afrodita, es Venus, es Björk en el video de All is full of love, es la paloma que regresa con una hoja de olivo en el relato del Arca de Noé, conciliadora del hombre con la naturaleza, guardiana del árbol de la vida. WALL•E trata de entender y comprender a ese ser tan ajeno, tan libre, tan silvestre. Trata de expresar y conservar la imagen de EVA, ese ser que hace que sus emociones afloren como nunca antes lo hicieron. Y es precisamente en el momento en que la esculpe, en ese momento que crea su propia visión de ella, en ese momento que la artificialidad genera artificialidad, ese momento que emula a Butades, que nos damos cuenta que la arqueología y el arte nacen de la nostalgia.

700 años después de nuestro exilio, los mares de la Tierra se han evaporado, tormentas de polvo a gran escala la sacuden constantemente, mientras que el suelo y la atmosfera han tomado un tono rojizo similar al de Marte. En este escenario alienado, EVA sobrevuela grácilmente, mientras WALL•E observa cautivado. Siete siglos han pasado desde que hemos dejado el escenario terrestre, nuestras voces han callado, pero nuestras emociones y sentimientos todavía están presentes.

Sus huellas has visto
Así como nubes, y las nubes lloverán, y lluvia producirán
Frutos en su suelo ablandado, para algunos que los consumirán
Asignados allí; junto con otros soles, quizás,
Con sus lunas acompañantes, se marchitarán,
Comunicando sus luces masculina y femenina,
Cual dos grandes sexos que animan al mundo,
Albergados en cada Orbe quizás con algunos que viven.

Paradise Lost, John Milton

Después de 74,000 años las sondas Voyager habrán alcanzado las proximidades de la estrella más cercana a nuestro sistema solar. Y tal vez en algún remoto planeta se escuche un Melancholy Blues de Louis Armstrong. Tiempo futuro, tiempo de nostalgia, tiempo no narrado por nuestras palabras, tiempo en que las estrellas se habrán apagado para nosotros y nuestros hijos. Pero sin embargo la artificialidad nos habrá superado más de lo que habremos pensado, iluminará la oscuridad, romperá el silencio, hablará por nosotros, habrá llegado a lugares que jamás hombre alguno pudo alcanzar, sobrepasando nuestras expectativas de vida. Después de 2,000 años de sueño, David despierta solo para darse cuenta que es el último recuerdo de la raza humana (A. I. Artificial Intellingence). David en su deseo realizado de traer a la vida a su mamá, convierte al ser humano en la creación artificial de su propia artificialidad.

Samuel Ayala Lozano
Ilustra Pablo Dainzú

http://issuu.com/revistaimprovisacion/docs/improvisacion04

• Febrero 2013, "Nostalgia y Artificialidad", Improvisación. Revista de artes escénicas y cultura - primavera 2013 año 2 / num.4 Industrias creativas: adaptación en la era digital, http://issuu.com/revistaimprovisacion/docs/improvisacion04, p. 23-27, Febrero 2013.

























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