I Simposio Internacional de Estudios Visuales

I Simposio Internacional de Estudios Visuales

Producción como Investigación
Teatro del Centro de las Artes

5-7 de Abril 2006

I Simposio Internacional de Estudios Visuales
Producción como Investigación

FACULTAD DE ARTES VISUALES

Universidad Autónoma de Nuevo León
Teatro del Centro de las Artes
5,6 y 7 de Abril de 2006 Monterrey, N.L., México

UANL
25 Aniversario
FACULTAD ARTES VISUALES

UANL
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN □ FACULTAD DE ARTES VISUALES

otorga a:
Samuel Ayala


el presente
reconocimiento
por su valiosa participación en la mesa de ponencias "las interacciones disciplinarias como herramienta de conocimiento", en el marco del I Simposio Internacional de Estudios Visuales, Producción como Investigación, llevado a cabo en el Teatro del Centro de las Artes, los días 5, 6 y 7 de abril de 2006

I SIMPOSIO INTERNACIONAL DE ESTUDIOS VISUALES
Producción como Investigación

25 Aniversario
Facultad Artes Visuales

"alere flammam veritatis"
monterrey, nuevo león, a 7 de abril de 2006

m.c. hilda margarita gutiérrez ríos
directora

"El Objeto Arqueológico"


“Quiero el mejor ejemplar. El único ejemplar. El ejemplar más caro. Quiero «Chamber Music» de James Joyce. […] Quiero el ejemplar más antiguo que se haya conservado. Quiero un ejemplar tan raro que hasta ahora nadie había osado soñar con él. Quiero el ejemplar que sueña”¹
Richard Prince

Desde el vacío de aquel terreno basto y desolado, ese mismo lugar conocido como el desierto de Gobi en Mongolia, desde esa aparente nada en el año de 1922, Roy Chapman Andrews empieza a descubrir entre la arena rojiza huellas, rastros e impresiones que poco a poco irán construyendo su discurso. Anteriormente solo se sospechaba que los dinosaurios al igual que otros reptiles ponían huevos. Ya en el libro Sobre el Origen de las Especies de Darwin es el objeto una entidad inestable, una entidad no estática que diariamente muta, cambia, se transforma, se duplica, crea isomorfismos, se divide, se reagrupa, se desplaza, vuela, nada, camina, repta, flota, escapa, se oculta. Una entidad que evoluciona indefinidamente sin aparente razón alguna, simplemente la de ser. Algo que solo vive, desea conservarse y prosperar en un universo pulsante. Huevo, larva, pupa, adulto. Como si el objeto mismo logrará escapar a las leyes propias de hombres y dioses. Algo que necesita constantemente ser observado, estudiado, medido, pesado, clasificado, catalogado, atrapado, amarrado y apresado. Incesante y constantemente en un monstruoso catalogo sin fin. Tal como escribe Jung en su libro Psicología y Alquimia: “Cierto es que los trabajos que realizaban con la materia (los alquimistas) representaban un serio intento de penetrar la esencia de las transformaciones químicas, pero al mismo tiempo –y esto frecuentemente en medida preponderante- era también la representación de un proceso psíquico de curso paralelo que podía proyectarse a la química desconocida de la materia. Y lo que se expresa en el simbolismo alquímico es el problema del proceso del devenir de la personalidad, esto es, del proceso de individualización”. Tal vez, ahora gracias a Jung, comprendemos mejor los procesos alquímicos, cuyo valor real está en la condición de cuadro psicológico, en la noción de ser como algo cambiante, en interminable metamorfosis. Fue en 1861 cuando se descubrió en un pizarral de Langenaltheim, Baviera, un extraño animal que hubiese sido clasificado como reptil de no ser por la inconfundible huella de sus plumas. Debido a la impresión que dejo este animal de su cuerpo en la roca se le denomino con el nombre de Archaeopteryx lithographica. El Archaeopteryx con su cabeza semejante a la de un lagarto, mandíbulas dentadas, una cola exigua, provista de varias vertebras móviles a modo del esqueleto de un reptil, y con los huesos de las alas terminados en tres dedos, delgados, sueltos, en forma de garra característica que actualmente solo es encontrada en las crías del hoazín. El Archaeopteryx era en si un “reptil glorificado” tal como describiera a las aves T. H. Huxley hace más de un siglo. En su rigor morti este archaeopterix pareciera estar realizando un aleteo estático y eterno, un aleteo inerte de ese instante evolutivo entre reptiles y aves. Ese instante entre las extremidades de cinco dedos o pentadáctilas de los reptiles y las alas de las aves, las cuales han perdido el cuarto y el quinto, el segundo y el tercero sustentan las plumas de vuelo y el “pulgar” forma la pequeña “ala bastarda”. Son precisamente instantes, acciones entre el caminar y el volar las que describe el artista belga Panamarenko. De acuerdo con el diccionario Oxford, la palabra “instantánea” se uso por primera vez en 1808 por un deportista inglés llamado Sir Andrew Hawker. El escribió que a todos los pájaros les disparó ese día de manera “instantánea” que significa un disparo rápido, un reflejo en el acto. En sí la palabra “instantánea” fue un término utilizado en la caza. Sin embargo no deja de ser solo una huella de algún momento en el tiempo, ajeno al tiempo de vida del hombre.

Então ele, estendendo a mão calosa e tosca.
Afeita a só carpintejar,
Com um gesto pegou na fulgurante mosca,
Curioso de a examinar.

Quis vê-la, quis saber a causa do mistério.
E, fechando-a na mão, sorriu
De contente, ao pensar que ali tinha um império,
E para casa se partiu.

Alvoroçado chega, examina, e parece
Que se houve nessa ocupação
Miudamente, como um homem que quisesse
Dissecar a sua ilusão.

Dissecou-a, a tal ponto, e com tal arte, que ela,
Rota, baça, nojenta, vil
Sucumbiu; e com isto esvaiu-se-lhe aquela
Visão fantástica e sutil.


Entonces él, extendiendo la mano callosa y gruesa.
Acostumbrada solo a cortar la madera,
con un movimiento cogio a la fulgurante mosca
curioso de examinarla.

Deseó verla, deseó saber la causa del misterio.
Y encerrándola en su mano, sonrió
de alegría, al pensar que allí tenía un imperio,
y para su casa partio.

Emocionado llega, examina, y parece
que era tenido en esta ocupación de
Minuciosamente, como un hombre que quisiese
Disecar su ilusión.

La diseco, a tal punto, y con tal arte, que ella,
rota, palida, asquerosa, vil;
Sucumbio, e con esto se esfumo aquella
visión fantástica y sutil

Machado de Assís


De la película de Alice de Jan Svankmajer, en ese descenso oscuro y profano, detrás ese cuarto en penumbra, tras esa vieja estantería atiborrada de frascos de formol marrón aparece una edificación llena de puertas, cámaras, bóvedas, vestíbulos, pasillos, corredores, pasadizos, plazas, túneles, bodegas, escaleras, muros, columnas y pórticos. Fue en 1922 cuando el arqueólogo inglés Howard Carter, después de seis años de arduas excavaciones por fin logra desenterrar la puerta de la tumba de Tutankhamón en el Valle de los Reyes. Carter tardó ocho años más en sacar, catalogar y restaurar cuidadosamente más de 2,000 objetos encontrados en la tumba. Es ese inmenso catalogo que trata de ensayar sobre la vida y darle a esta un carácter objetivo, transforma lo salvaje en noble para connotar nuestra propia consciencia. Elabora tratados para dejar al objeto sin ocultamientos, un medio pornográfico de los sequiturs. Algo que se trata de recuperar del olvido, ese vasto terreno pantanoso del discurso humano. Nada se puede pasar por alto, un pequeño rastro de hoja, una delicada ala de mosca impresa en el fango, un soplo conservado en el ámbar. Y tras los bosquejos de rostro, piel, expresiones, manos, ojos, arrugas elaborados en base a carbón sobre pergamino. Tras cada letra, palabra, termino de los ensayos médicos, biológicos o arqueológicos. Tras el negativo de las radiografías, los sondeos, los escaneos virtuales y las muestras corporales. Tras el color monocromático de la visiones de los supermacroscopios. Tras esa pequeña oveja blanca llamada Dolly. Tras cada palmo de piel disecada, tras el formol, los ojos de vidrio y ese cuerpo de carne trémula, ese cuerpo frío, endeble, débil, frágil, inerte, vil, profano, estático existe un recuerdo, una sombra, una huella, un soplo, un aliento, un dialogo con el pasado, un objeto que ha pasado de la vida a un estado enteramente de representación. Una doble faz, se encuentra la muerte. En la Elegía 19, A su amada, al acostarse de John Donne confronta a lector con uno de los conceptos que evoca al hombre moderno: si las almas sin los cuerpos llegan a sus plenitudes, solamente los cuerpos sin las ropas pueden lograr las suyas. Para el hombre de la primera modernidad el mundo es un lugar que necesita ser develado. Más allá de los mares existen tierras no descubiertas, más allá de las nubes existen estrellas y mundos que esperan ser alcanzados, más allá de la mirada del hombre moderno surgía un lugar de parajes virginales y criaturas salvajes, un lugar que se ocultaba en una serie de máscaras, la verdad aparece disfrazada en una serie de pliegues. La modernidad se construye a partir de una doble faz, como define Roger Bartra: El noble salvaje es fruto del doble lenguaje […] El verdadero hombre salvaje sólo aparece allí donde la civilización ordena artificialmente a la naturaleza. Es el hombre salvaje el que mide, clasifica y cataloga la naturaleza salvaje de su alrededor. El objeto necesita ser liberado, separado, aislado para alcanzar sus mayores virtudes. Subsecuentemente se crearan templos de la verdad y se proyectaran instituciones. De Naqoyqatsi. La torre de Babel aparece ante nuestros ojos, en su forma colosal e imponente, traspasa nubes, se cierne sobre el cielo. Y en un monumental despliegue de rampas, arcos, columnas la gente se pierde y se encuentra. Es esta la misma edificación moderna; ahora desnuda, vacía, hueca, profanada, abandonada como aquella mosca azul que guardaba en sus alas la visión de un imperio. Las voces han sido suplantadas por ecos y los fantasmas del pasado la reclaman como recuerdo. Es esta la misma edificación que antes se alzaba al cielo y ahora cede ante tempestuosas profundidades románticas de las que surgió. Y un nuevo mundo se ha construido, un mundo que gira al borde del vértigo, que vive fuera de axis. Un mundo que se pliega sobre si mismo indefinidamente, un mundo donde los límites entre lo imaginario y lo real se pierden. Un mundo donde las personas se desvanecen en sus propias huellas, donde desaparecen entre una serie de signos extraños y alienados, donde los objetos adquieren nuestras cualidades. Un mundo donde la metáfora de la torre de Babilonia concluye ante nuestra mirada. En la Elegía 9, La Otoñal, Donne logra hacer en reclamación prematura a la modernidad: Mas no nombréis los rostros del invierno, cuyas pieles son laxas,/ vacíos, como una bolsa exhausta, meros sacos de alma;/ cuyos ojos procuran la luz dentro, porque allí todo es sombra;/ cuyas bocas son pozos, abiertos por el uso, más bien que hechos;/ cuyos dientes ya se diseminaron por diversos parajes/ para contrariedad de sus almas en la Resurrección.

A principios del Eoceno algunos mamíferos herbívoros de gran tamaño llamados uintateres empezaron a explorar nuevas formas, sus cabezas se adornaban de crestas y cuernos romos, y de sus bocas en algunos casos sobresalían enormes colmillos. El uinthatherium, el eobasileus, el dinoceras, entre otros parecían recordar de cierta forma características que no se habían visto durante 155 millones de años. Formas que varios terápsidos herbívoros como el estemmenosuchus, y el lystrosaurus mostraban durante el pérmico tardío y el triásico temprano. De igual manera los dientes de sable permanecen como una forma latente entre los mamíferos carnívoros. El thylacosmilus, el machaeroides, el hoplophoneus y el smilodon solo representan algunos ejemplos de especies que convergieron en un mismo nicho común. Como si la misma naturaleza guardara su propia memoria, muy por debajo de lo visible, ocultándola parcialmente ante nuestros ojos. En un sentido casi metafísico Bob Baker propone grados evolutivos para diferentes géneros, postrando la evolución en un nivel más allá de la casualidad y actos de prueba y error.

Samuel Ayala Lozano

Lado B
Marco Granados


Simposio y Documento

En la primera edición de la feria de Arte Contemporáneo, llamada Muestra 001, realizada en cintermex en abril de 2002, la Facultad de Artes Visuales presentó en su stand un grupo de proyectos que entonces resultaban bastante interesantes.

Se trataba de obra de sus artistas (alumnos, ex alumnos y maestros) más destacados en ese momento, preferentemente los que trabajaban los lenguajes menos ortodoxos, claro me refiero a la ortodoxia regiomontana.

Imprimió además una serie de postales con algunos de esos trabajos y otros tantos no incluidos.

Para quienes como yo hemos mantenido una distancia con la institución educativa y sus actividades, aunque no hay un desconocimiento del quehacer de sus creadores, aquello resultó una grata sorpresa.

Esa feria ya no existe, desde hace unos años se llama México Arte Contemporáneo, se celebra en la Ciudad de México y no termina de dar estirón definitivo.

Por otra parte, el Centro de estudios Superiores de Diseño de monterrey (Cedim) acaba de presentar "documento©" un libro-catálogo-portafolio-website-exposición, con algo del trabajo de sus maestros, alumnos y egresados de las distintas carreras que ahí se imparten.

Si bien la calidad de impresión de las postales de Artes Visuales dejaba mucho que desear, en el caso del Cedim es todo lo contrario y particularmente el libro está cuidado tanto en su diseño como en su presentación.

Así aquella versión presentada en Muestra 001 por Artes Visuales y "documento©" del cedim comparten el hecho de servir como herramientas de difusión de la labor realizada por sus actores, sea cual sea el status en el que se encuentren los mismos.

Aunque mientras que en el caso de las postales de la facultad de UANL, su individualidad les daba sentido; en el caso de "documento©", como portafolio grupal, adolece de un enunciado que soporte la idea del proyecto, es decir, un texto que le dé ubicuidad y perspectiva.

Ahora, otro momento afortunado. Artes Visuales está terminando de cumplir sus primeros 25 años de funciones, se anima y organiza el Primer Simposio Internacional de Estudios Visuales "Producción como investigación", Y digo que es afortunado simplemente por haberse animado a estructurar un proyecto que ve más allá de sus espacios físicos y sus obstinaciones por presumir su Doctorado en Artes Visuales, eso cuando sus Licenciaturas y Maestrías realmente todavía quedan a deber.

Un simposio, un congreso, un encuentro, nunca va a estar de sobra. El debate y el diálogo deberían ser parte de la cotidianidad, al menos en estos campos, al no ser así se agradece entonces el hecho.

Específicamente hablando del evento, cuando estoy escribiendo esto aún es pronto para saber cuánto ha de decirse que en realidad aporte a la dinámica cotidiana en la que nos movemos todos. Hay frases sueltas, ideas diversas y monumentos curiosos como ocurre siempre. La lista de sus conferencistas fue variopinta, rayando en lo extraño aunque intentando ser balanceada en su representación, ya diseño, ya arquitectura, ya videoarte.

Por lo pronto, yo me quedo con la antiponencia que el primer día hizo Samuel Ayala, pues luego de estar toda la mañana oyendo maravillas, términos rimbombantes y petulancias en algunos casos, Samuel leyó una de la más heterodoxas conferencias que he oído en mucho tiempo: compleja, inocentemente perversa, atropellada y llena de citas, todo aderezado por su imagen de anti rock star y su voz titubeante perfectamente consecuente con el todo.

Mientras los demás nos intentaban convencer de las bondades de sus trabajos en lo académico e investigativo, Samuel simplemente nos subió a una montaña rusa pletórica de saltos cuánticos y sin aparente coherencia en muchos momentos. Ojo, lo más importante es que al hacer esto, él estaba representando su modus operandi creativo.

Más que eso, cuando sus antecesores nos contaban las maravillas de dotar a los indígenas con cámaras digítales de foto y video, la ponencia de Samuel más bien se contraponía y cuestionaba esa linealidad tan occidental a la que estamos acostumbrados. estoy de acuerdo, es decir, ¿quién fue el que decidió la evangelización visual/digital?

O bien, que si algo quedó muy claro en muchos momentos y en diversas ponencias es que hoy los procesos de análisis o afanes de revisar la historia están llegando a terrenos verdaderamente inútiles, que no sea para regodearnos en ese tipo de eventos mientras remojamos nuestras barbas y esperamos que la navaja no nos tome desprevenidos.

Periódico El Norte, Sección Vida; Sábado 8 de Abril del 2006.

• "Simposio y documento"; Periódico El Norte, Sección Vida; Sábado 8 de Abril del 2006.

























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